Cómo mejorar tu aim y puntería en shooters como Valorant y Call of Duty: guía completa y práctica
Si alguna vez has sentido que la diferencia entre perder o ganar una ronda en Valorant o una partida en Call of Duty se reduce a una fracción de segundo, no estás solo. La puntería —ese arte de hacer que la mira y la cabeza del enemigo coincidan en el momento preciso— es una habilidad que combina técnica, hábito y mentalidad. En este artículo vamos a desmenuzar todo lo que necesitas saber para mejorar tu aim y convertirte en una amenaza constante en cualquier shooter.
No te prometo una solución mágica en 24 horas, pero sí un camino claro, con ejercicios, configuraciones y consejos prácticos que, si los aplicas con constancia, te van a transformar. Empecemos por lo básico y vayamos profundizando paso a paso.
En las siguientes secciones encontrarás teoría, ejercicios concretos, tablas con ejemplos de configuraciones, rutinas de calentamiento y entrenamiento, y recomendaciones para aspectos físicos y mentales que influyen en tu precisión. Todo en un estilo conversacional y con muchos ejemplos reales para que puedas aplicar lo aprendido desde ya.
Por qué la puntería importa (más allá de los disparos)
Cuando hablamos de «aim» no solo hablamos de cuánto aciertas. Hablar de puntería significa hablar de control del arma, del tiempo de reacción, del posicionamiento, de la confianza para tomar decisiones en fracciones de segundo y de la forma en que tu cuerpo se adapta a la precisión. La puntería es la culminación de muchos factores.
En partidas competitivas, dos jugadores con habilidades similares en estrategia y conocimiento del mapa terminarán separados por la calidad de su aim. Ese pequeño margen de precisión es el que te permite ganar duelos, cerrar rondas y, en última instancia, ganar partidas. Por eso merece la pena invertir tiempo en mejorarla de forma metódica.
Además, mejorar tu aim no solo beneficia tu rendimiento individual: impacta en la presión que ejerces sobre el enemigo, en cómo se mueven tus compañeros y en la eficacia de las rotaciones del equipo. Ser el jugador que suele ganar los 1v1 o que asegura el primer pick cambia la mentalidad del equipo y del adversario.
Qué vas a necesitar para seguir esta guía
No necesitas el PC más caro ni la mejor consola del mercado, pero sí ciertos elementos y disposición. A continuación te explico lo básico que deberías tener y por qué importa.
Algunos elementos son tangibles (como el ratón o la superficie) y otros son hábitos (como el calentamiento o la constancia). Todo suma.
- Un ratón de calidad con sensor óptico correcto y sin aceleración del mouse activada.
- Una alfombrilla amplia y estable que asegure movimientos suaves y repetibles.
- Configuraciones conocidas de DPI y sensibilidad, y la voluntad de mantenerlas estables mientras mejoras.
- Acceso a herramientas de entrenamiento (Aim Lab, Kovaak’s, mapas de práctica en juegos como Valorant o modos de práctica en Call of Duty).
- Tiempo y constancia: sesiones regulares y estructuradas son más efectivas que muchos intentos sin plan.
Principios básicos de la puntería
Antes de tocar la configuración o los ejercicios, hay principios universales que definen una buena puntería. Estos principios te ayudarán a tomar decisiones informadas y a entender por qué ciertas rutinas funcionan mejor que otras.
Si entiendes estos fundamentos, podrás adaptar cualquier consejo a tu estilo y equipo.
1. Precisión y consistencia
La precisión es cuán cerca estás del objetivo deseado; la consistencia es la capacidad de lograr esa precisión de forma repetida. Un jugador extremadamente preciso pero inconsistente no es tan valioso como uno menos preciso pero fiable. Por eso, el objetivo no es ser perfecto cada vez, sino reproducible.
Entrenar con objetivos pequeños y movimientos regulares ayuda a construir consistencia. Impera la mentalidad de repetir los buenos hábitos una y otra vez hasta que sean automáticos.
2. Sensibilidad y control
La sensibilidad del ratón (o el ajuste del joystick en consolas) define cuánto se mueve la mira con cada desplazamiento de la mano. Demasiada sensibilidad te hará rebotar y fallar en pequeños ajustes; poca sensibilidad te obligará a mover el brazo constantemente, lo que puede ser lento para flicks rápidos. La clave está en encontrar un equilibrio que te permita tanto movimientos finos como reacciones rápidas.
Muchos jugadores profesionales recomiendan configuraciones con DPI moderadas (400–1600) y la sensibilidad in-game ajustada para que puedas realizar 360 grados con un movimiento cómodo del brazo. Pero recuerda: más importante que el número exacto es mantener el mismo valor y entrenarlo.
3. Pre-aim y anticipación
El pre-aim consiste en colocar la mira donde probablemente aparecerá un enemigo antes de que lo haga. Es una de las mayores ventajas que puedes desarrollar: reduce el tiempo necesario para que tu mira y la cabeza del rival coincidan. En mapas conocidos, el pre-aim se convierte en un segundo mapa mental: sabes los ángulos comunes y ajustas la mira en consecuencia.
Anticipar correctamente te permite ganar duelos incluso si el enemigo reacciona primero. ¿Cómo se practica? Jugando con intención: cada vez que te mueves por un mapa pregúntate dónde podría estar el peligro y coloca la mira en las líneas de visión más probables.
4. Control de retroceso y seguimiento
En muchos shooters, especialmente en Call of Duty, controlar el retroceso (recoil) es fundamental. Aprender los patrones de dispersión y cómo compensarlo con movimientos del ratón es una habilidad separada pero complementaria al aim puro. En otros títulos como Valorant, donde las armas tienden a tener recoil más técnico, aprender cuándo disparar en ráfagas también es vital.
El seguimiento (tracking) es la habilidad de mantener la mira sobre un objetivo en movimiento. Se practica con escenarios donde el enemigo se mueve lateralmente y deberás seguirlo manteniendo la precisión.
Configuración del equipo: intenta no cambiar todo a la vez
Uno de los errores más comunes al intentar mejorar el aim es cambiar demasiadas cosas al mismo tiempo. «Probar un nuevo ratón, nueva alfombrilla, y nueva sensibilidad» puede sonar tentador, pero si tu rendimiento baja, no tendrás forma de saber qué cambio fue el causante.
Lo ideal es realizar ajustes graduales y mantener una «línea base» durante un periodo para medir progreso. A continuación vamos a ver componentes clave y recomendaciones prácticas.
Ratón y alfombrilla
El ratón debe ajustarse bien a tu mano y ofrecer un sensor fiable. No necesitas un ratón de 200 euros para mejorar: muchos modelos de gama media ofrecen sensores excelentes. Lo importante es evitar ratones con aceleración de hardware o software y preferir sensores ópticos con buen tracking.
La alfombrilla debe permitir movimientos suaves. Si vagas mucho con el brazo, una alfombrilla grande (de tipo «desk mat») te dará espacio para movimientos amplios sin restricciones. Para jugadores que usan movimientos cortos y precisos, una alfombrilla rígida y de baja fricción puede ser mejor.
DPI y sensibilidad: ejemplos prácticos
Un famoso consejo es fijar el DPI del ratón y la sensibilidad del juego de modo que puedas girar 360 grados con un movimiento cómodo del brazo. A continuación tienes una tabla con ejemplos de configuraciones populares que usan muchos jugadores:
Estilo de jugador | DPI | Sensibilidad in-game (ejemplo) | Uso típico |
---|---|---|---|
Corto y preciso | 400 | 0.4–1.0 | Jugadores que usan movimientos finos y manos pequeñas |
Equilibrado | 800 | 0.3–0.8 | Buena mezcla de tracking y flicks |
Alto movimiento (brazo) | 1600 | 0.2–0.5 | Jugadores que usan movimientos amplios del brazo |
Recuerda que estos valores son ejemplos. Lo esencial es encontrar un punto medio que te permita hacer flicks y mantener tracking sin esfuerzo excesivo. Si cambias DPI, ajusta también la sensibilidad in-game para mantener una relación similar.
Campo de visión (FOV) y sensibilidad en consolas
En consolas, el FOV (field of view) y la sensibilidad del stick pueden afectar dramáticamente la puntería. Un FOV más alto te da mayor visión periférica pero requiere mayor precisión en movimientos del stick para mantener un mismo objetivo. Un FOV bajo hace que los enemigos aparezcan más grandes pero reduce la conciencia situacional. Experimenta con valores intermedios.
Para jugadores de consolas, considera usar controladores de alta calidad (con buenos grips y deadzone ajustable) o adaptadores/profiles que mejoren la precisión del stick. Muchos jugadores competitivos usan controladores con palancas adicionales (paddles) para mayor control y acceso a movimientos sin soltar la mira.
Rutinas de calentamiento: prepara tu mano y mente
Entrenar sin calentar es como intentar correr un maratón sin estirar: puedes, pero no será óptimo y aumentas la probabilidad de frustración. Un calentamiento de 10-20 minutos antes de jugar competitivo puede incrementar tu rendimiento y reducir errores tontos.
El objetivo del calentamiento es activar la memoria muscular, centrar la atención y ajustar la sensibilidad mental. Aquí van rutinas concretas y fáciles de seguir.
Rutina básica de 10 minutos
- 2 minutos: movimientos amplios en la alfombrilla para activar la muñeca y el brazo (sin presión, movimientos suaves).
- 3 minutos: tracking en Aim Lab o Kovaak con objetivos lentos, centrándote en mantener la mira sobre el objetivo.
- 3 minutos: flicks a objetivos pequeños con enfoque en precisión más que velocidad.
- 2 minutos: práctica en el modo de entrenamiento del juego (Valorant o COD) con disparos a la cabeza en blancos estáticos.
Tras completar estos pasos deberías sentirte «caliente» y listo para jugar competitivo. No pases a la partida antes de sentir que tu mano y mente están coordinadas.
Rutina avanzada de 20-30 minutos
Si tienes más tiempo, sigue una rutina más completa que cubra tracking, flicks y spray control. La estructura podría ser:
- 5 minutos: movimientos amplios y estiramientos de hombro/muñeca.
- 8 minutos: tracking a diferentes velocidades y distancias en Aim Lab o Kovaak.
- 8 minutos: flicks a targets pequeños con patrones de spawn aleatorio.
- 5–10 minutos: práctica específica en el juego (spray control o práctica de headshots en mapas de entrenamiento).
La ventaja de una rutina más larga es que cubres más escenarios y trabajas la transición entre tracking y flicking, que es donde muchos jugadores pierden eficiencia.
Entrenamientos y ejercicios concretos
Vamos con ejercicios prácticos que puedes repetir todos los días. Aquí te explico cómo realizar cada ejercicio, qué objetivo persigue y cómo medir progreso.
1. Tracking en movimiento lateral
Objetivo: mejorar tu capacidad de mantener la mira sobre un objetivo en movimiento, útil contra enemigos que se mueven de lado a lado.
Cómo practicar: usa ejercicios en Aim Lab o Kovaak con bots que se muevan lateralmente a velocidad variable. Mantén el foco en la suavidad del movimiento, evita sobrecorrecciones y prioriza la consistencia de la mira sobre la cabeza del objetivo.
Indicadores de mejora: reducción de los «saltos» de la mira y capacidad de seguir blancos más veloces sin perder precisión.
2. Flicks a objetivos pequeños
Objetivo: mejorar la rapidez y precisión del movimiento entre dos puntos (por ejemplo, del centro de la pantalla a la cabeza del enemigo que aparece repentinamente).
Cómo practicar: configura un entrenamiento donde aparezcan objetivos aleatorios por toda la pantalla. Concéntrate en rapidez y sensibilidad al terminar en el objetivo, siempre buscando first-shot accuracy.
Indicadores de mejora: aumento del porcentaje de hits en el primer disparo y reducción del tiempo medio por flick.
3. Burst y spray control
Objetivo: aprender a controlar el retroceso de las armas para mantener la mira en el target durante ráfagas largas.
Cómo practicar: en el modo de práctica del juego, dispara ráfagas largas a una pared marcada y observa la trayectoria de las balas. Ajusta el movimiento del ratón para compensar el patrón de retroceso. Repite hasta que las ráfagas se mantengan centradas en la zona deseada.
Indicadores de mejora: patrones de balas más concentrados y mayor porcentaje de aciertos en ráfagas largas en partidas reales.
4. Pre-aim dinámico
Objetivo: desarrollar el hábito de colocar la mira donde aparecerá el enemigo, reduciendo el tiempo necesario para disparar en un encuentro.
Cómo practicar: juega partidas de práctica en mapas que conozcas. Cada vez que subas por una rampa, gire una esquina o pase por un choke point, pregunta mentalmente dónde puede aparecer el enemigo y sitúa la cruz ahí. No es sólo mirar; es posicionar la mira en el ángulo correcto a la altura de la cabeza.
Indicadores de mejora: aumento de kills en peeks iniciales y menor número de veces que eres sorprendido por enemigos en ángulos comunes.
Plan semanal de entrenamiento: estructura y progresión
La constancia es la madre del progreso. A continuación tienes un plan de 6 semanas para mejorar tu aim, con sesiónes diarias cortas combinadas con entrenamientos más largos varias veces por semana.
Es importante alternar intensidad y recuperación. Entrenar 7 días a la semana a máxima intensidad no es sostenible. Programa días de menor carga para consolidar lo aprendido.
Ejemplo de semana tipo (nivel intermedio)
Día | Duración | Contenido |
---|---|---|
Lunes | 45–60 min | Calentamiento 10 min + 30 min tracking + 15 min práctica en juego (spray) |
Martes | 30–40 min | Calentamiento 10 min + 20–30 min flicks en Aim Lab |
Miércoles | 60–90 min | Partidas competitivas (session enfocada en aplicar pre-aim y posicionamiento) |
Jueves | 30–40 min | Tracking + ejercicios de reacción (aim trainer) |
Viernes | 45–60 min | Calentamiento + práctica de spray y flicks + revisión de partidas |
Sábado | 60–120 min | Partidas (juego en equipo) y repaso de errores |
Domingo | 30 min | Sesión ligera de recuperación: movilidad, tiro a blancos estáticos y estiramientos |
Modifica esta estructura según tu disponibilidad. Si solo puedes entrenar 3 días a la semana, enfócate en sesiones más intensas durante esos días y en mantener un par de calentamientos cortos los otros días para no perder continuidad.
Consejos específicos para Valorant
Valorant es un shooter táctico donde el enfoque en la cabeza y el control del spray son cruciales. A continuación te doy consejos específicos para dominar el aim en este juego.
Crosshair placement y control de los ángulos
En Valorant, la pre-aim y el crosshair placement (colocar la cruz a la altura de la cabeza en los ángulos esperados) a menudo determina quién gana el duelo. Mantén la mira a la altura de la cabeza al moverte por mapas y ajusta ligeramente según el ángulo. Evita mirar al suelo o al techo: cada centímetro extra que tu mira deba moverse es tiempo perdido.
Practica posicionar la cruz en lugares comunes antes de entrar a una sala. Haz que esto sea automático: al pasar por una puerta o subir una escalera, la mira ya está en el lugar apropiado.
Sprays y ráfagas en armas populares
Aprende los patrones de retroceso de las armas más usadas (Vandal, Phantom, Operator, Judge, etc.). Para rifles como Vandal y Phantom, dominar el recoil y aprender a disparar en ráfagas cortas en medias distancias te dará gran ventaja.
Práctica: dispara a una pared en modo entrenamiento y traza con la mira la trayectoria del spray. Imita ese movimiento inverso para compensarlo cuando dispares en combate real.
Uso del Observer y revisión de demos
Valorant ofrece demos y modos espectador. Revisa tus partidas para entender qué ángulos no cubriste o dónde perdiste duelos por mala puntería o mala posición. Ver tus errores en frío es una de las formas más rápidas de mejorar.
Apunta a patrones: ¿fallas mucho mid-range o en engagements cortos? Dedica más tiempo a esos escenarios concretos en tus entrenamientos.
Consejos específicos para Call of Duty
La serie Call of Duty suele mezclar disparos rápidos y movimiento ágil con mapas cerrados o semi-abiertos, dependiendo del título. Aquí van estrategias para adaptarte y mejorar tu aim.
Control del recoil y equipamientos
En Call of Duty el recoil varía mucho según el arma y el equipamiento. Modificar y equipar accesorios que reduzcan el retroceso y mejoren la precisión puede marcar la diferencia. Pero no te bases solo en attachments: practica el control del arma para cuando te encuentres sin el equipamiento óptimo.
Consejo: en combates cortos, la hipfire y el manejo corporal son tan importantes como el aim con la mira tradicional. Practica cerrar los ángulos con movimientos cortos y mantén la calma para colocar los tiros a la cabeza.
Movement y map control
Call of Duty premia el movimiento fluido y el uso de coberturas. Saber cuándo deslizarte, saltar o Agacharte para restablecer la mira es parte del aim efectivo en este juego. Practica moverte con intención, usando coberturas y pre-aim para minimizar el tiempo de exposición.
Además, en modos como Warzone, el Aim tiene que combinarse con la gestión del inventario y la toma de decisiones tácticas. Saber cuándo pelear y cuándo retirarte también preserva tu capacidad de entrenar el aim con más partidas ganadas.
Errores comunes y cómo evitarlos
Hay hábitos que sabotean el progreso y que muchos jugadores repiten sin darse cuenta. Aquí tienes los más comunes y cómo solucionarlos.
Cambiar sensibilidad frecuentemente
Cambiar a menudo te impide desarrollar memoria muscular. Si quieres experimentar, hazlo con pequeñas variaciones y mantén cada ajuste por al menos 2-3 semanas para evaluar su efecto real.
Entrenar sin objetivo claro
Hacer ejercicios sin intención es perder tiempo. Define objetivos claros para cada sesión: mejorar el tracking, reducir el tiempo medio de flicks o dominar el spray de un arma específica.
Compararte con jugadores mucho más avanzados
Compararte con pros sin tener en cuenta horas de práctica o condiciones diferentes puede ser desmotivante. Usa a los profesionales como referencia y aprende de sus rutinas, pero compárate contigo mismo semana a semana para ver progreso real.
Mentalidad y preparación física
La puntería no solo se entrena con el ratón. El cuerpo y la mente influyen directamente en la precisión. Dormir mal, comer basura o tener una postura incorrecta te hará fallar tiros que normalmente harías bien.
Sueño y recuperación
El sueño afecta tu tiempo de reacción y la toma de decisiones. Dormir menos de 6 horas reduce tu coordinación y aumenta los errores. Intenta mantener rutinas de sueño regulares: si duermes bien, tu rendimiento en sesiones de entrenamiento y competición subirá notablemente.
Nutrición e hidratación
Comer equilibrado y mantenerte hidratado mejora la función cognitiva. Evita comidas muy pesadas antes de jugar y mantén agua cerca. Café o bebidas con cafeína pueden ayudar a la concentración, pero no abuses: demasiada cafeína puede producir jitter en la mano.
Postura y ergonomía
Tu postura determina la estabilidad de tus movimientos. Si te encorvas o apoyas el brazo en posiciones incómodas, tu precisión sufrirá. Asegúrate de tener una silla que soporte la espalda, una altura de mesa adecuada y que tus antebrazos estén relajados mientras juegas.
Revisión y análisis de partidas: conviértete en tu propio entrenador
Revisar partidas es una herramienta invaluable. No hace falta ser un analista profesional para aprender mucho de tu propio juego. La clave es enfocarse en patrones, no en errores aislados.
Qué buscar al analizar una partida
- Patrones de muerte: ¿murѐs en los mismos puntos o por los mismos tipos de enfrentamientos?
- Decisiones de posicionamiento: ¿te expones innecesariamente? ¿usas el pre-aim?
- Errores de pistolero vs rifle: ¿fallas más con cierto tipo de armas?
- Tiempos de reacción: ¿reaccionas rápido pero fallas el tiro? ¿o reaccionas lento pero apuntas bien?
Apunta en un cuaderno (o un archivo) los 3 errores más repetidos por partida y trabaja en ellos en la siguiente semana. Esa metodología de pequeños ajustes es mucho más efectiva que intentar arreglar todo a la vez.
Herramientas y recursos recomendados
Hay muchas herramientas que te pueden ayudar a mejorar el aim de forma más eficiente. Aquí tienes una lista de las más populares y cómo usarlas.
Aim Lab y Kovaak’s
Ambas son plataformas de entrenamiento que te permiten practicar escenarios muy específicos: tracking, flicks, reflexes y precisión en distintos tamaños de objetivo. Configuran estadísticas y progresos para que puedas medir tu mejora con métricas concretas.
Consejo: usa los modos que se asemejan al comportamiento de los enemigos en tu shooter preferido. Por ejemplo, para Valorant trabaja con objetivos a distintas alturas y velocidades; para Call of Duty ajusta a enemigos que strafing y cambian ritmo.
Mapas y modos de práctica en juegos
Valorant y Call of Duty tienen mapas y modos de práctica o servidores donde puedes practicar contra bots o blancos. Estos entornos son ideales para practicar spray control, timings y pre-aim con el arma real que usas en partidas.
Utiliza el tiempo de práctica en el juego para replicar situaciones reales: entrar por rampas, defender angulos, retomar zonas, etc.
Contenido educativo: canales y creadores
Existen muchos creadores en YouTube y Twitch que descomponen su aim y técnicas. Busca creadores que expliquen rutinas paso a paso, revisen partidas y muestren ejercicios concretos. Aprende de los que enseñan conceptos más que solo mostrar jugadas espectaculares.
Ejercicios fuera del ratón: coordinación mano-ojo y visión periférica
Algunos ejercicios no requieren un ordenador y ayudan mucho a la puntería. Son útiles para mejorar la coordinación mano-ojo y reducir la fatiga ocular.
Ejercicios prácticos
- Pelota blanda o pelota de tenis: atrapa lanzamientos a diferentes velocidades para mejorar reflejos.
- Juegos de reflejos con apps de móvil: aplicaciones que testean tiempo de reacción.
- Entrenamiento de visión periférica: enfoca en un punto y detecta objetos en la periferia sin mover la cabeza.
- Estiramiento y movilidad: sesiones cortas para hombros y muñecas para evitar la rigidez.
Estos ejercicios son complementarios y ayudan a la prevención de lesiones también.
Plan de mejora personalizado: cómo estructurarlo
Cada jugador es distinto, así que crear un plan personalizado te asegurará mejorar más rápido. Aquí tienes una guía paso a paso para diseñar tu propio plan.
Paso 1: evalúa tu nivel actual
Registra tu rendimiento durante una semana: horas jugadas, aciertos por partida, porcentaje de headshots, y sensaciones generales. Usa herramientas de Aim Lab para datos objetivos.
Paso 2: define objetivos específicos y medibles
No digas «quiero mejorar». Di «quiero subir mi porcentaje de headshots del 20% al 30% en 6 semanas» o «reducir mi tiempo promedio por flick a 200 ms». Objetivos claros permiten medir el progreso.
Paso 3: diseña la rutina
Divide tus sesiones en calentamiento, trabajo principal y aplicación en juego. Asigna días de recuperación y revisiones semanales. Por ejemplo: 30% calentamiento, 50% trabajo técnico, 20% partidas competitivas y análisis.
Paso 4: monitorea y ajusta
Revisa tus métricas cada semana. Si no ves progreso después de 2-3 semanas, cambia el enfoque: mayor intensidad en tracking si ese es tu problema, o más flicks si fallas los primeros disparos.
Errores finales que disminuyen tu aim (y cómo evitarlos)
Antes de cerrar, repasemos errores que siguen repitiéndose incluso entre jugadores con horas de práctica:
- No descansar adecuadamente entre sesiones largas — solución: micro-pausas cada 45–60 minutos.
- Obsesionarse con la ratio K/D sin trabajar fundamentos — solución: prioriza práctica deliberada sobre jugar compulsivamente.
- Ignorar la revisión de partidas— solución: graba y revisa 1 partida por semana.
- Entrenar sin progresión— solución: aumenta la dificultad gradualmente en Aim Lab/Kovaak.
Conclusión: el camino hacia un aim consistente
Mejorar tu aim en shooters como Valorant y Call of Duty es un proceso que combina técnica, constancia y autocontrol. No es cuestión de suerte ni de gasto en equipo; es hábito. Si aplicas rutinas estructuradas, calientas antes de jugar, analizas tus partidas y cuidas tu cuerpo y mente, verás progresos notables en semanas.
Recuerda que el progreso no es lineal: habrá días malos y rachas de éxito. Lo importante es mantener la disciplina, ajustar lo que no funciona y celebrar las pequeñas victorias. Cada headshot que antes fallabas y ahora aciertas es la prueba de que estás en el camino correcto.
Por último, sé paciente contigo mismo. La puntería mejora con tiempo, práctica deliberada y una mentalidad de aprendizaje. Con este plan y recursos, tienes todo lo necesario para dar el siguiente salto en tu rendimiento.
Lista rápida de tareas para empezar hoy
- Define tu sensibilidad actual y no la cambies por 3 semanas.
- Realiza un calentamiento de 10 minutos antes de jugar.
- Haz 20–30 minutos de Aim Lab o Kovaak centrado en tu debilidad (tracking o flicks).
- Juega al menos 1 partida competitiva aplicando pre-aim y revisa una muerte al final.
- Duerme bien y haz estiramientos de muñeca y hombro después de jugar.
Recursos recomendados
- Aim Lab y Kovaak’s (PC).
- Mapas de práctica de Valorant (modo entrenamiento) y servidores de práctica en Call of Duty.
- Canales de YouTube que analizan aim y movimiento (busca guías específicas para tu juego).
- Comunidades y foros donde puedas compartir tu progreso y recibir feedback.
Si quieres, puedo ayudarte a diseñar un plan de entrenamiento personalizado según tu nivel actual, tu disponibilidad semanal y el equipo que usas. También puedo revisar tus demos y darte feedback directo sobre puntos concretos. ¿Te interesa que hagamos un plan juntos?